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NAIS CONTRA A IMPUNIDADE EN EL BANQUILLO

Cartel a color

El 22 de Septiembre del 2004, a las 2:45 horas, el ex Guardia Civil Carlos Viña, denuncia a su hijo Diego Viña por un presunto delito de malos tratos en el ámbito familiar y este último es detenido y conducido al cuartel de la Guardia Civil de Arteixo. A las 16:56 horas Diego Viña fallece en dicho cuartel a la edad de 22 años.Tras el fallecimiento, la madre del chaval alega que la denuncia del padre, Carlos Viña, fue formulada de forma irregular, y denuncia al comandante del puesto de la Guardia civil de Arteixo (G00402P) y los agentes W97788Z, 34896949, Q47830E y T68012Z como autores de un delito de homicidio intencionado en comisión por omisión y de detención ilegal. Durante el procedimiento los Guardias Civiles implicados declararon que estaban al tanto de qué hacía el arrestado a través de un audio de las video-cámaras y que fue el silencio, después de varias horas de berridos y golpes, lo que les llevo a sospechar de que algo podía estar sucediendo. Según su versión, al bajar al calabozo se lo encontraron colgado del barrote superior de la puerta de su celda con un trozo de su propio pantalón.

El principal indicio del suicidio, el pantalón con el que se ahorcó, desapareció “misteriosamente” por ser “arrojado a la basura”, tal y como reconoció en su declaración el comandante de dicho cuartel. A pesar de esto, la denuncia de la madre fue desestimada el 5 de enero del año 2008 por el juzgado de instrucción de A Coruña, quien tampoco admitió el posterior recurso de amparo.

El 12 de octubre del año 2010 volvemos a concentrarnos en el mismo lugar, en la salida de la delegación de la Guardia Civil y de la subdelegación del gobierno en Coruña inicia dos procedimientos sancionadores.

El primero es un procedimiento administrativo contra dos personas, supuestamente organizadoras del acto. El segundo es un procedimiento legal por injurias a la Guardia Civil contra estas dos personas y otras 13 más acusadas de gritar: “La Guardia Civil tortura y asesina”. Entre los imputados se encuentran familiares y amigos de Diego Viña, varios miembros de CNT, miembros de la asociación “Nais Contra a Impunidade”, un profesor de la facultad de Filosofía de Santiago de Compostela y un miembro del colectivo de defensa de los derechos fundamentales ESCULCA. La fiscalía solicita “multa de quince meses, con una cuota diaria de 8 euros y un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas además de abono de las costas”, un total de unos 3.600 euros por persona.

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Compañeras y compañeros, el mundo al revés, el juzgado lleva al banquillo a las madres contra la impunidad. Las quieren condenar por pedir justicia y esclarecimiento por la muerte de un chico de veintidós años en el cuartel de la guardia civil de Arteixo.

El juicio tendrá lugar el 6 de junio en los juzgados de A Coruña a las 10 de la mañana.

Contamos con el apoyo de todos y todas vosotras. No se puede castigar a las madres porque estamos en todo nuestro derecho de pedir justicia.

A lo largo de estos años venimos denunciando las torturas y muertes de muchas presas y presos, esto no les interesa y por eso hacen esta persecución a las madres, para meternos miedo y que no volvamos a hacerlo. Así que hoy, aquí, pido vuestra solidaridad y apoyo para ese día. Gracias. Nos quieren sacar de circulación, pero antes daremos caña.

Madres contra la impunidad

as15dearteixo.com

www.naiscontraimpunidade.org

info@naiscontraimpunidade.org

 

Comunicado de Juan Pintos, detenido/encarcelado/condenado por el montaje del 4F

Ante todo el revuelo mediático producido por el pase de “Ciutat Morta” en la televisión pública catalana, y como encausado/encarcelado/condenado por el montaje policial del 4F, creo necesario dar a conocer mi opinión respecto a la reapertura del caso, la búsqueda de responsables y/o culpables y la relación con los medios de comunicación.

Mi interés en dejar clara mi postura se debe sobre todo a lo sucedido estos últimos días, con declaraciones en los medios de comunicación (masivos o alternativos) sobre la existencia de un “verdadero culpable” o sobre la búsqueda de responsables políticos/judiciales/policiales concretos, con nombre y apellido. Declaraciones que no comparto en absoluto y que muchas veces, por falta de rigor o por manipulación, se dieron a conocer como la postura de “lxs condenadxs por el 4F”.

Creo que el 4F, lamentablemente, no es la excepción en la normalidad policial/judicial, sino una muestra del funcionamiento habitual de las instituciones. Los montajes se repiten, con distintxs protagonistas, todo el tiempo, ya sea para criminalizar un movimiento, para justificar nuevas leyes de “seguridad” o simplemente para mantener rentable el entramado empresarial/carcelario. Y en esta realidad, buscar a lxs supuestxs responsables del 4F es pedirle al sistema, que es por definición injusto y violento, que se señale a sí mismo, algo que sinceramente no creo que suceda. O peor, es darle a las instituciones la oportunidad de “depurar” responsabilidades, de apartar “manzanas podridas” que alteran el funcionamiento correcto e imparcial de la policía, la justicia y la política. Hacer algo así es erigir, una vez más, al estado como garante y guardián de “lo justo” y “lo verdadero”, cuando en realidad es el estado mismo que funciona y se mantiene gracias a las torturas, los encarcelamientos y la violencia de sus cuerpos armados.

¿Qué se puede lograr destituyendo a un cargo político? ¿Qué se puede lograr con dos policías encarcelados? ¿Qué se puede lograr apartando a una jueza de su cargo? Sinceramente creo que nada más que una escasa satisfacción personal que me es ajena.

Alguien ocupará ese cargo y continuará asegurando el idéntico funcionamiento de la institución, otros policías patrullarán las calles, otros jueces dictarán penas de cárcel.

No quiero, ni necesito, que el mismo sistema que nos detuvo, torturó, juzgó y condenó se legitime ahora como garante de la verdad y la justicia. Creo que personalizar la responsabilidad del montaje que nos encarceló es una manera de negar la realidad del sistema en el que vivimos, donde las detenciones arbitrarias, las palizas y los juicios condenatorios son la norma y no la excepción.

No quiero, ni necesito, ver a más personas en la cárcel.

No quiero cambiar la oportunidad de un cuestionamiento radical, quizás menos comercial pero infinitamente más útil, por más minutos en el aire de sus mass media, por más líneas en sus periódicos, por más promesas de “investigación”.

Creo que es momento de trazar una línea que conecte todos los montajes que realiza el estado y darse cuenta, quien todavía no lo haya hecho, que la realidad es que el estado (ya sea español, catalán o el que ustedes elijan) es responsable en su totalidad de los encarcelamientos, torturas y humillaciones que sufren todos los días un número impresionante de personas.

La Operación Pandora, Alfon, Mónica y Francisco, el 4F, el 9F, Núria, el caso de Torà, migrantes en los CIEs y así podría seguirse indefinidamente, no son casos aislados; éste es el comportamiento de un sistema criminal, y pedirle explicaciones a ese mismo sistema es entrar en un juego que está perdido de antemano.

Las respuestas están en la calle, en la organización entre afines, en el rechazo práctico y diario a sus estructuras de poder y maltrato, y no en platós de televisión, palacios judiciales ni voceros del estado.

Mientras el 4F o cualquier otro caso sea vivido y mostrado como una anécdota, como victimización de tal o cual persona, es imposible cuestionar la totalidad del problema, y así sólo llegarán “soluciones” parciales, falsas desde su origen y que continuarán fortaleciendo al estado en su rol de mediador, protector y guardián de la ciudadanía. Creo que la única forma de que estas situaciones no se repitan es dejar de lado los egos, la victimización y la necesidad de una venganza personalizada con nombre y apellido.

Entiendo, y no soy quien para cuestionarlo, que exista una diversidad de posturas respecto a la situación del 4F, pero creo que es necesario dejar bien claro que no me representa en lo mas mínimo el camino que se ha recorrido este último tiempo, como mínimo desde la emisión de “Ciutat Morta” en tv3.

Creo que tener el conocimiento de la podredumbre total y absoluta de las instituciones debe ser una herramienta para que los cuestionamientos se vuelvan globales, es decir que tener la certeza de que las instituciones funcionan así debe ser el principio de los planteamientos radicales que buscan un cambio completo en la forma de relacionarse, y no una excusa para justificar la inacción o la pasividad.

Mi postura, cruda y crítica hacia el sistema en general, no es un llamado a la resignación sino a una radicalización de las prácticas diarias que existen por fuera de sus estructuras, a un crecimiento de los espacios fuera del control estatal, y creo que en ese camino es necesario aprovechar cada grieta en el funcionamiento del sistema para profundizarlas, hasta que la situación se les haga insostenible.

Dicho esto, sólo me queda pedir vuestra solidaridad activa con todxs lxs que están sufriendo, ahora mismo, aislamiento, maltrato y cárcel por sostener y defender sus ideas.

Libertad para todxs o libertad para nadie.
Salud.

Juan Pintos, detenido/encarcelado/condenado por el montaje del 4F

 

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Comedor de apoyo a presxs anarquistas

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