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APOYO URGENTE A ROUVIKONAS

GRECIA: CONTRA LA REPRESION DE LA RESISTANCIA DE ROUVIKONAS
Identificados tras el ataque del Parlment (en pintura) el 21 de mayo en apoyo a Dimitris Koufontinas, un compañero encarcelado de por vida en huelga de hambre, los dos activistas deben pagar 60,000 euros* antes del 14 de junio, de lo contrario pasarán 10 años en Jell.
El Primer Ministro y la Justicia intentan de una vez por todas acabar con Giorgos Kalaïtzidis, cofundador de ROUVIKONAS** y Niko, ambos miembros del mismo grupo y famoso miembro de la Resistencia en Grecia. En efecto, ambos son procesados no por un delito, sino esta vez por un crimen. Exhumando una antigua ley sobre la protección de los monumentos históricos de gran valor – ley casi nunca utilizada, destinada a la Acrópolis o a Delfos – el poder ha encontrado la manera de atrapar a nuestros camaradas que hasta ahora siempre tenían cuidado de no cruzar esta frontera jurídica en materia de cualificación. Resultado : Giorgos y Nikos se enfrentan a 10 años de prisión y se les pide un depósito de garantía gigantesco de 30.000 euros cada uno (60.000 euros en total) para pagar antes del 14 de junio, es decir, tres semanas antes de las elecciones legislativas. La voluntad de instrumentalizar la ley para lograr encerrar lo antes posible a varios miembros muy conocidos del grupo y ofrecer un espectáculo mediático resonante es clara.
El endurecimiento de la represión contra el grupo (cuya última sentencia en abril ascendía a 3000 euros o diez veces menos) es una de las maniobras de instrumentalización de la opinión pública en el contexto actual. . A raíz de las elecciones europeas y locales, Tsipras acaba de provocar elecciones legislativas anticipadas y jugará su lugar el 7 de julio, como outsider frente a la derecha. El centro derecho del espectro electoral odia a Exarcheia, los anarquistas y otros revolucionarios, y se prepara para hacer pasar a Mitsotakis, el jefe de la derecha, para “evacuar a exarcheia en un mes” y “encarcelar a los bandidos rojos y negros”. Desde hace dos meses, tsipras golpea todo lo que horroriza a la derecha y gana sus cartas de nobleza en materia autoritaria: seis sentadillas de refugiados.es evacuados, el barrio de Exarcheia a diario acosado por su policía, un programa de televisión sobre el barrio en prime-time que anuncia su fin próximo, el preso político Koufontinas brutalmente privado de sus permisos de salidas vigiladas para ver a su hijo, y ahora Rouvikonas a punto de ir a la cárcel.
Este ataque contra la resistencia en Grecia es sin duda el más frontal desde la llegada al poder de los Tsipras. Ningún grupo ha resistido tanto estos últimos años como Ρουβίκωνας: diariamente, como un suero contra la resignación. Esta resignación que había provocado precisamente Tsipras. Casi todos los días hemos oído hablar de anarquía y resistencia en las noticias y en la prensa. Casi todos los días, más y más gente pensó que nada había terminado.
Debido a que nuestra solidaridad es tan inquebrantable como nuestra lucha, nos apoyaremos a nuestros camaradas en todas partes, en todo momento, mientras luchamos.
¡Apoyo a Giorgos, Nikos y a todos los miembros de ROUVIKONAS!
Llamamiento a acciones solidarias en todas partes fuera de Grecia, como ocurrió hace dos noches frente a la Embajada de Grecia en París:
Solicite ayuda financiera para aquellos que puedan o, si no, para al menos ejecutar esta llamada. Incluso si no logramos impedir el encarcelamiento de Γιωργος y Nikos, otros miembros del grupo al menos podrán escapar de otras sanciones y continuar la lucha.
* Para participar en la convocatoria de ayuda financiera (antes del 14 de junio), el Pot Commun con toda la información está aquí:
Para transmitir directamente dinero en efectivo, ROUVIKONAS pronto estará de gira en Italia, Suiza, Francia y Bélgica, del 1 al 9 de junio. Σπύρος se ocupará de ello con nosotros. Todos los detalles de la gira aquí:
Para proceder por transferencia o paypal (o cheque, pero es un poco largo y complicado en comparación con otras formas posibles), contactar en francés: rouvikonasfrancophone@riseup.net
o sólo para una transferencia, comunicando en inglés:
rouvikonas@espiv.net
Y si pasas por Atenas antes del 14 de junio:
Visite K*Vox todos los días, a partir de las 16:00, en la plaza exarcheia.
** Presentación de Rouvikonas (10 minutos):
Y aqui un documental muy interesante:
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PRESENTACION DEL LIBRO WENÜY

wenuy1

Santiago Maldonado fue un joven anarquista desaparecido por la
Gendarmería argentina el 1º de agosto de 2017. Tras la represión al
corte de ruta en el que participaba, su paradero resultó desconocido
durante 77 días, hasta que su cuerpo fue plantado en el río Chubut.
En ese periodo, se sucedieron innumerables manifestaciones exigiendo su
aparición con vida y en solidaridad con la lucha mapuche. Pero a medida
que el caso se fue haciendo masivo todo tipo de mentiras y ocultamientos
comenzaron a circular en torno a Santiago, sus compañeros, familiares y
amigos, tanto por parte del gobierno de turno como de sus mezquinos
opositores.
Estas páginas buscan que hable Santiago, así como todos aquellos que
fueron callados, ninguneados y reprimidos. Para los mapuche wenüy
significa amigo. Una amistad que floreció en la lucha.
Luego de algunos meses de actividad colectiva hemos reunido testimonios,
crónicas, fotos, dibujos y canciones. El proyecto fue creciendo.
Charlando entre compas, proyectando, profundizando. Buscando siempre la
memoria rebelde.
Entrevistas, viajes, mensajes que iban y volvían, textos para corregir,
fotos de aquí y allá, pruebas de imprenta. Una actividad colectiva
fraterna que unió diversas historias y kilómetros.
Este libro busca hacer ejercicio de una memoria rebelde que, más allá de
recordar, tiene que aprender de todo lo sucedido, para fortalecer y dar
continuidad a la lucha.

 

DEFENSA DEL TERRITORIO , ATAQUE AL CAPITAL.

Hace tiempo que me llegó este texto al correo y aún no lo había publicado , así que aqui va…

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Cuanto más se complica el sistema mercantil,

más bastan para destruirlo unos medios simples”

Ratgeb

En un mundo que se rige por el valor de cambio, cualquier cosa o ser que en el planeta habite, pasa a ser considerado mercancía y por lo tanto objeto de consumo. Ya que la economía domina ampliamente todos los factores de la sociedad, el sistema trata de integrarnos en su harmonioso devenir convirtiéndonos en partícipes, esclavos satisfechos y números en el engranaje de nuestra propia destrucción.

El envenenamiento progresivo y sistemático del agua, el aire, y la tierra, la masiva plantación de cultivos transgénicos, la destrucción o urbanización del medio rural, las megainfraestructuras de destrucción ambiental, el urbanismo desbocado, la alienación, neurosis y exclusión social son fácilmente digeribles bajo el nombre del progreso. El gran aclamado desarrollo, nos hace ir más rápido a ningún lugar y consumir veneno a precio de ganga.

Y es que se convierte en algo esencial para el sistema la correlación entre prisa y beneficio. Las empresas luchan por ser más rápidas y eficientes, arrastrándonos a un ritmo frenético en un absurdo va y ven entre el consumo y el trabajo del que cualquier persona cabal escaparía si no estuviera apresada bajo las leyes del mercado.

Pero si algo caracteriza a los humanos que vivimos bajo este sistema inhumano (bien sea sometidos o integrados en él) aparte de una enigmática docilidad, es carecer de una visión global, una mirada integradora hacia nuestro enemigo que no perdiéndose en la complejidad de sus ramas, sea capaz de ir directamente a la raíz. Si eso es ser radical, pues seremos radicales y podremos abandonar todo análisis parcial e ir en busca de la comprensión de la totalidad que contiene cada tema.

Así podremos garantizarnos también abandonar toda tentativa de soluciones parciales que nos llevan a entrar en la lógica impuesta.

La liquidación de la lucha mediante su parcialización y la creación de movimientos específicos tendentes a disminuir o resolver uno de esos problemas separados, sin poder por lo tanto atacar su causa común y profunda, son irremediablemente tentativas adicionales de adaptación, mejoramiento, reparación del sistema y por lo tanto de reforzamiento de la dictadura del capital.

Con esto no se pretende que luchemos unicamente contra el “todo” que seria como pelear contra la nada… Bastante gente ya apenas se mueve, pues todas las luchas que les rodean parecen parciales y muchas claro que lo son: “Trabajo para mi pueblo, no pal suyo” , “Nuclear no en mi pueblo, en el tuyo”… Casi todo son reivindicaciones de pura supervivencia individualista.

Si consiguiéramos superar el individualismo que nos han inculcado desde la cuna y pudiéramos pensar en común, descubriríamos que muchas luchas por la supervivencia no solo están en contradicción con las necesidades del sistema, sino que también son inasumibles por el, llevándonos a la polaridad entre este sucedáneo de frustración que nos venden como vida y una vida que realmente merezca ser vivida y disfrutada hasta el fin.1

Los conflictos puramente laborales no cuestionan la naturaleza alienada del trabajo, ni el objeto o las consecuencias de la producción. No pudiendo ver mas allá del ámbito laboral, se considera el trabajo como una actividad moralmente neutra. Por esa razón y debido a la especialización, alienación e individualismo al cual estamos sometidos, se justifican acciones desastrosas para la naturaleza como el envenenamiento sistemático del planeta (y por tanto de todo ser que en el habite), la destrucción del territorio, la degradación y acidificación cada vez más acelerada de los océanos… Pero la supervivencia justifica casi cualquier atrocidad, con el pretexto de permitirnos vender nuestra fuerza de trabajo.

No deberíamos luchar para colocarnos mejor o simplemente mantenernos en el mercado de trabajo, para que el trabajo fuera más “ecológico” o menos devastador, más cooperativo o solidario, sino directamente para salirnos de la economía… Tendríamos que destruir la mercancía que producimos y nos esclaviza, destruir también las fábricas y las máquinas, no autogestionarlas…

Otras luchas pasadas nos han demostrado que la reforma o el esfuerzo por mantenerse en el mercado y competir con otros capitalistas a través de la autogestión, no ha hecho más que reforzar la explotación, la contaminación y la miseria con todas las connotaciones que encierra esta palabra.

Al igual que al obrerismo, al ecologismo le ocurre algo parecido. Centrándose en el problema medioambiental e ignorando la crítica social precedente, convierte su lucha en una lucha contra los excesos de un sistema cuyas bases defiende. De las demandas del ecologismo el capital supo sacar rentabilidad, convirtiendo en valor de cambio elementos naturales como el sol, el aire, el agua, el paisaje… Desarrollando grandes plantaciones de agrocombustibles, grandes extensiones de parques eólicos y solares, etc…

Estas nuevas tecnologías ecológicas responden a una necesidad del capitalismo, al cual pueden llegar a señalar como responsable de algunas catástrofes, pero no de la catástrofe del progreso en si.

Agricultura campesina, reducción del consumo y la movilidad, prioridad de las relaciones, alimentación sana, redes locales de trueque, no competir, no acumular… no tienen sentido alguno si no se pretende destruir este mundo de explotación y miseria, no existe una alternativa real dentro del propio sistema.

Al igual que el obrerismo, el ecologismo, al reivindicar algo perfectamente plausible en el marco del sistema, pide que este funcione mejor, que la carga esté mejor repartida. Ambos abrazan el progreso como guardián y salvador del futuro. Cuantos obreros soñando con ser los dueños de los medios de producción para que funcione mejor la fábrica y producir mas mercancías, sin ver que son esas mercancías las dueñas de su vida, o cuantos ecologistas soñando con un “desarrollismo” sostenible, sin ver que el desarrollo es el desarrollo del capitalismo.

La ciencia y la tecnología como partes integrantes del sistema de dominación sirven a la sumisión y al control, juegan un papel importante en esta desorbitada marcha hacia adelante, erigiéndose como única solución a los males que ella misma ha creado… Así, ”gran parte de la población mantiene, consciente o no, la certeza de que la mayor parte de los problemas sociales o medioambientales a los que se enfrenta la humanidad encontrará, tarde o temprano, una respuesta técnica. ¿Millones de seres humanos mueren de hambre? Mejoremos el rendimiento de los cereales gracias a los transgenicos. ¿El estrés causa estragos en los trabajadores occidentales? Desarrollemos mejores antidepresivos. ¿El miedo a la inseguridad ronda nuestras ciudades? Instalemos sistemas de videovigilancia, equipemos a la población con documentos de identidad biométricos y aumentemos los medios policiales.2

No podemos pensar que la tecnología o la ciencia son neutras ya que siguen la lógica capitalista, están a disposición de ella, y su objetivo es sacar mayor rentabilidad económica de la tierra y los seres vivos. Intentan destruir a un ritmo devastador pero digerible que les permita seguir degradando nuestra vida y la de la tierra, a poder ser sin que reviente de golpe. Su lógica es la acumulación de ganancia y poder exprimir hasta la ultima gota.

Un ejemplo de esto los tenemos en la medicina, esta “se convierte en una “ciencia” extraña que estudia minuciosamente estructuras parciales sin tomar en consideración la estructura global con la que se relacionan”, obviando las causas de las afecciones, ya que muchas enfermedades son propias de la exposición a esta vida tóxica y alienada. Trata de agilizar la vuelta al mercado laboral, normalmente mediante química con un enfoque sintomático, que no hará mas que cronificar la situación… Pero no nos engañemos, la enfermedad es rentable.

No hay un futuro anticapitalista sin poner en cuestión este edificio civilizatorio caracterizado por el industrialismo y el urbanismo voraz, así como tampoco hay futuro para el planeta, ni posibilidad de encontrarnos otra cosa que una tierra degradada, si tratamos el problema medioambiental de manera parcial, aislada.

Es el todo, no la parte. Son las leyes del mercado, la abundancia de medios de destrucción con que cuenta el capitalismo, la desorbitada producción de energía y de mercancías, los residuos y desechos del consumo ostentoso y la capacidad de todos los gobiernos para estar de acuerdo en lo esencial, que es el mantenimiento de esta sociedad mercantil, lo que hipoteca las posibilidades de supervivencia de nuestra tierra.

La lucha por la defensa de la tierra ha de ser una la lucha contra el capital, contra la necedad y la aberración, una lucha por la vida, por una vida en comunidad y en simbiosis con el entorno.

Nunca nos lo pondrán fácil, pero como decía Durruti:“Las ruinas no nos dan miedo. Sabemos que no vamos a heredar nada más que ruinas, porque la burguesía tratará de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero te repito a nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Ese mundo está creciendo en este instante”.

Si lo que se pretende es trastocar el orden establecido, no se puede aspirar a la “humanización” del trabajo o la “democratización” del consumo bajo un totalitarismo económico de apariencia democrática. Solo la práctica bajo una actitud holística que pueda atacar en su totalidad todo el engranaje de este sistema, el fin de toda dominación, la destrucción del mercado, del trabajo enajenado, del estado y toda burocracia podrá poner fin a esta vida toxica.

NO HAY MEDIAS TINTAS, NADA QUE NEGOCIAR

HEREDAREMOS LAS RUINAS!!

1 Esto lo explican mejor en el prologo de “Un futuro sin porvenir. Por qué no hay que salvar la investigación científica” Del grupo Oblomoff. (Editado por lazo ediciones):

no queremos que se entienda que rechazamos de plano todas las expresiones de lucha actuales. Nosotros estamos del lado de aquellos que luchan contra la explotación, contra las bajas de salarios, los despidos, la precarización, el empeoramiento de las condiciones de vida; pero esto no significa dejar de ser críticos de los límites que estas luchas tienen por sí mismas. Nosotros no queremos una explotación más amable, sino el fin de la misma. Por eso nos preocupa cómo se confunden, en los diferentes lugares de trabajo, la defensa de nuestros intereses como explotados con la de los explotadores. Defender nuestra fuerza de trabajo y luchar por dejar de ser explotados, nada tiene que ver con defender la fuente del mismo. Sea en el sector público o privado, en el taller o el laboratorio, el lugar de trabajo es donde dejamos nuestra vida a cambio de sobrevivir. La lucha por nuestro verdadero bienestar no puede ser una lucha que fortalezca los medios que hacen posible nuestra dependencia y por tanto la perpetúan.

2Cuadernos de negacion, nº8 (Critica de la razón capitalista)

Videos por Santiago Maldonado

 

Compartimos dos videos para difundir a poco de cumplirse un año de aquel 1º de agosto en que se llevaron a Santiago. Para que la conmemoración esté acompañada de memoria revolucionaria y la extensión de la lucha anticapitalista.

Santiago Maldonado, la presencia de una ausencia está realizado en base a un artículo del Boletín La Oveja Negra nro.56, julio de 2018.

El dios empresarial está realizado en base a un texto de Santiago Maldonado. Extraído de su fanzine Vagabun2 de la Idea – Mendoza 2015.

Agradecemos su circulación. ¡Salud y anarquía!

KLINAMEN 15 AÑOS DESPUES: UNA DESPEDIDA

“Si queremos expresar la derrota común,
procuremos hacerlo dentro de los límites estrictos de la dignidad y la belleza”.
Leonard Cohen

A veces por desazón, a veces por inercia, pero es extraño que llegado el final de un proyecto político sus miembros decidan explicar, de forma pública, las razones de abandonarlo. Acostumbrados a colectivos fugaces que viven rápido y mueren despacio sin valorar su trayectoria, pensamos que Klinamen merecía otra suerte. Cerramos esta etapa evaluando aciertos y errores, por si pudiera servirnos –y serviros– al afrontar retos futuros. También queremos decir adiós con honestidad, planteando dudas y reconociendo contradicciones. Ideas y debates inconclusos al calor de una experiencia que compartimos en este texto. Lo que esté por venir, lo atacaremos, seguro, mejor armados.

Érase una vez…

Klinamen surge como tal a finales de 2002. Desde entonces, hemos atravesado varias etapas, cada una de las cuales ha estado caracterizada por diferentes herramientas, contenidos, temáticas o proyectos, según hemos ido evolucionando sus participantes y el movimiento del que formamos parte. Inicialmente se planteó como una herramienta con la que editar materiales interesantes, superando y buscando una mayor estabilidad que el formato fanzine imperante en aquella época, a la vez que, mediante el trabajo militante no remunerado, buscar nuevas formas de financiación diferentes de fiestas y conciertos.

A partir de 2005, y en la estela del «boom» que supuso la llegada de internet en los movimientos sociales, una buena parte del proyecto Klinamen se dedicó al mantenimiento y gestión de klinamen.org, una web de contrainformación de las muchas que surgieron en aquella época. La web funcionó ininterrumpidamente hasta 2010, cuando unos problemas técnicos (la página se quedó obsoleta) nos llevaron a replantear completamente el proyecto. Finalmente, más problemas informáticos con la nueva web, unidos al desgaste que supone la gestión durante 5 años de una página de contrainformación que se actualizaba diariamente, llevaron a abandonar el proyecto. Un abandono, de hecho, literal, pues nunca se hizo clausura oficial ni valoración final de aquella experiencia.

Desde entonces, Klinamen se ha centrado de nuevo en su función original: la traducción,  edición y distribución de libros y demás material escrito. Sin embargo, desde, más o menos, abril de 2015, en Klinamen hemos tenido un proceso, (lento para qué engañarnos) de reflexión y autocrítica en el que hemos valorado tanto la sostenibilidad del proyecto y su (limitada) capacidad de intervención como las temáticas que nos interesan a los diferentes integrantes. Durante este proceso surgieron varias propuestas de reestructurar y reorientar el proyecto, pero al final ni siquiera hemos sido capaces de ponerlas en marcha, en gran parte por seguir arrastrando los mismos problemas que nos habían llevado hasta ese punto en primer lugar. En vista de esto, y por experiencias anteriores similares, hemos decidido no dejar al proyecto morir abandonado o que tuviese un cierre en falso, por lo que hemos preferido acabar con Klinamen para que tenga el final más digno posible.

Este proceso viene motivado por una crisis dentro del colectivo que creemos que merece la pena contar, por si fuese útil para que otros grupos afronten sus propios retos internos. La crisis que hemos sufrido en Klinamen se ha levantado sobre dos patas: la política y la personal. Dos cuestiones que, como todos sabemos, solo son diferenciables hasta cierto punto. En cierta manera, las consecuencias de ambas para el colectivo vienen determinadas por la propia estructura de este.

El trabajo no militante

Desde el principio Klinamen ha hecho una apuesta clara por un trabajo militante no remunerado, es decir, por no tener liberados. Alguna vez ya hemos comentado públicamente que en los inicios del proyecto era una opción más moral, o «moralista» si se quiere, que práctica. En este sentido nuestra postura ha cambiado mucho desde entonces. Seguimos apostando por el trabajo militante como una opción viable para llevar una editorial, una revista o una web, pero después de más de 10 años somos conscientes de sus limitaciones y problemas. Por supuesto, también somos muy conscientes de que los proyectos remunerados o cooperativos tienen el mismo número de problemas, si bien diferentes. Contarlos, para que todo el mundo aprenda de ellos, corresponde a otros; a quienes los hayan sufrido.

En primer lugar, algunas cargas de trabajo que requieren estos proyectos son difícilmente compatibles con la vida bajo el capitalismo, y ya con crisis de por medio, ni hablamos. Cuando tu trabajo asalariado ya no es que no dependa del proyecto, sino que ni siquiera está relacionado con él, la falta de tiempo es la norma. Si a eso le sumamos las relaciones afectivas de cada uno (parejas, hijos, el poliamor y esas cosas), el tiempo de sentarte a traducir, corregir, maquetar, o incluso simplemente reunirte, se vuelve una quimera.

Esto plantea muchos problemas: proyectos que no salen por falta de tiempo, asambleas que son un repaso de tareas decididas en asambleas anteriores y que no se han podido cumplir, quedar mal delante de gente con la que te comprometiste (un euro por cada mail de Klinamen disculpándose, oh yeah), etc.

Sin embargo, hay dos problemas que quizás sean más importantes: tener que llevar a cabo la actividad del colectivo en tus ratos libres hace que su funcionamiento sea muy sensible a las situaciones y características personales que los integrantes tenemos en cada momento. Esto, además, amplifica algo que es la norma en cualquier colectivo: la diferente implicación de sus miembros y las tensiones que esto genera entre ellos. Existen herramientas para compensar esto: por ejemplo, superar un umbral de miembros en el colectivo (de manera que este sea más robusto a cambios inesperados en la vida de cada uno de sus miembros) o desarrollar mecanismos para minimizar o controlar la diferente implicación de cada miembro y sus dependencias (si solo uno sabe maquetar o si la traducción recae solo en dos personas, etc.).

Otro problema es que, al tener que dedicar tu tiempo libre al proyecto editorial, las tareas tienen que ser cuanto menos «interesantes». En general, en Klinamen no hemos tenido problemas con la valoración, traducción, edición o diseño de los materiales, ya que son cosas que nos gustan. El principal problema aquí suele ser que a veces te toca trabajar un texto cuyo tema no te apetece ni lo más mínimo (bien en general o bien en ese momento particular de tu vida). Otra cosa son las tareas menos creativas de una editorial: concretamente la distribución. Hacer paquetes y enviarlos siempre ha sido para nosotros un auténtico aburrimiento y es algo que en estos más de 10 años jamás hemos sido capaces de solucionar satisfactoriamente. O bien nos lo han llevado otros compañeros que tenían distribuidoras (muchas gracias a Acció Cultural, Local Anarquista Magdalena y LaMalatesta) o bien lo hemos asumido nosotros mismos pero siempre a trancas y barrancas, con miembros del colectivo teniendo que «especializarse» en eso, generando con ello tensiones, llamadas de atención por compromisos no cumplidos, y debatiendo una y otra vez cómo hacerlo para que esta vez funcionase bien.

Los libros

Esta estructura y esta dificultad del trabajo militante tiene consecuencias materiales claras en cuanto a los textos que puedes editar. Así, por ejemplo, lo más cómodo es la traducción, edición y corrección de textos relativamente cortos que pueden distribuirse entre diferentes miembros del colectivo y colaboradores, y que, además, pueden sacarse adelante con un golpe de trabajo en un par de semanas que alguno tiene más libres. De esta forma, tendemos a sacar libros que son recopilaciones de textos cortos que se han ido traduciendo colectivamente. Aunque esto podría dar lugar a libros eclécticos, creemos haber resuelto bien el problema y los libros que hemos sacado de esta manera han mantenido su coherencia. El problema es que hasta que no tienes suficientes textos, no puedes editar el libro, por lo que, muchas veces, algunos de estos textos (sobre todo cuando no son de especial actualidad) se quedan durante mucho tiempo almacenados esperando ser completados con otros. En los casos de actualidad lo que hacíamos era publicar el texto en la web (la nuestra o la de otros) de manera que al final el libro era un recopilatorio de textos ya publicados previamente, con todos los pros y contras que esto tiene.

Otro problema relacionado con que las tareas fuesen interesantes es el que se ha dado cuando hemos asumido libros que eran propuestas externas. Muchas veces esto se hacía básicamente «por sacarlo», es decir, sin estar siempre completamente de acuerdo con todo el contenido. El motivo no era sacar por sacar, sino que, dado que una parte del proyecto era sacar dinero para financiar otros proyectos libertarios, aunque el texto no fuera 100% satisfactorio políticamente, al menos cumplía la parte de financiar el movimiento u otros libros. Varias veces nos ha pasado que en asamblea se decidía publicar alguno de estos libros y que luego se convertían en «un muerto» que había que sacar adelante, que retrasaban otros proyectos y que acaban quemando a la gente. Afortunadamente, este sí es un problema que supimos ir gestionando y desde hace tiempo cada vez hemos sido mucho más exigentes y estrictos a la hora de valorar si nos interesaban personalmente las propuestas que nos llegaban.

Técnica y política

Klinamen nació y creció como un colectivo. Un colectivo con fuertes relaciones afectivas de amistad (otra vez con todo lo bueno y malo que eso conlleva). Un colectivo que editaba libros, pero que también era un espacio de encuentro, de debate y de reflexión de gente que, generalmente, militaba o participaba en otras luchas. Por diferentes motivos (pero, de nuevo, las dificultades de compatibilizar trabajo y militancia han sido importantes) muchos de nosotros hemos ido abandonando otros proyectos y centrándonos en Klinamen, lo cual permitió dar un paso más en la cantidad de trabajo que se llevaba a cabo. Para variar, y en consonancia con el hiperactivismo que impregna el movimiento libertario eminentemente juvenil del que todos procedemos, lo que hicimos fue cargarnos de más y más trabajo. Más proyectos, más libros, etc. En la búsqueda de una mayor eficacia y menor redundancia, el proceso se fue «tecnificando» demasiado, las tareas se fueron especializando y las asambleas al final eran casi puramente un repaso de tareas: qué cosas hay que hacer, quién las hace, cuándo y cómo.

Por otro lado, en esa misma línea de «eficacia» decidimos que cada libro tuviera un responsable que lo coordinase. Esto supuso que, al final, esa persona era la que más trabajaba en el libro. El resultado es que el trabajo «político» sobre los libros: el debatirlos, criticarlos, formarse con ellos, etc. se estaba individualizando. Más o menos varias personas leían cada libro, pero solo uno o dos, como mucho, trabajaban seriamente en él.

La consecuencia de ambas caras del mismo proceso fue que, básicamente y casi sin darnos cuenta, el debate político desapareció del orden del día. Como mucho surgía brevemente a la hora de marcar las líneas de trabajo y decidir si nos interesaba publicar o no un determinado libro. Esto ha hecho que la evolución teórica dentro del grupo fuera en los últimos tiempos más individual que colectiva. Como mínimo, más informal: los que se veían más en otros espacios (bares, proyectos, casas) debatían más entre ellos. Eso termina produciendo asimetrías, por así decirlo, en las afinidades políticas y afectivas de los miembros del grupo. Afinidades que, además, acaban retroalimentandose unas a otras.

En determinadas ocasiones, por ejemplo frente a problemas que surgieron con la gestión de las redes sociales (un beso, Klini), se generaron claramente dos posturas que, en este caso concreto, reflejaban diferentes visiones sobre las redes sociales y, en parte, simplemente diferentes afinidades políticas o incluso personales.

Las dificultades de crecer

Muchos de estos problemas se habrían resuelto, al menos parcialmente, siendo más gente. Y, de hecho, cada vez que alguien nuevo ha entrado en Klinamen, generalmente ha supuesto un plus de curro y energías. Sin embargo, con el tiempo, Klinamen ha desarrollado unas perspectivas políticas particulares dentro del movimiento libertario y, sobre todo, una serie de lazos internos de amistad y afectivos bastante fuertes. Lo primero no supone más barrera que la de cualquier otro colectivo. Lo segundo es más peculiar porque al final en Klinamen todos somos colegas y, claro, no es lo mismo encajar políticamente que encajar a nivel de amistad. No todos lo que tienen afinidad política comparten las afinidades vitales (forma de ser, sentido del humor, etc.) que se dan en un «grupo de colegas». De hecho, casi hasta está bien que así sea, y es un problema que las organizaciones grandes deben afrontar. No es algo que se haya buscado intencionadamente, pero es algo que ocurre cuando llevas mucho tiempo trabajando juntos (igual que también tienes tensiones similares a las de la parejas «de toda la vida») y se refuerza dentro de estructuras basadas en el trabajo militante, que requieren un plus de esfuerzo-voluntad. Digamos que para seguir y seguir con dicho proyecto tienes que estar a gusto en él, y eso se consigue aumentando la afinidad política pero también la personal. Lo que por un lado es una ventaja, una fortaleza que nos refuerza, mantiene juntos y nos ayuda a seguir, por otro lado dificulta la renovación y extensión del proyecto. ¿Cómo crecer cuantitativamente manteniendo el clima de confianza e intimidad que requiere un colectivo de estas características? De nuevo, más preguntas que respuestas.

En este contexto es comprensible que una acumulación, más bien casual, de diferentes problemas personales de varios miembros del colectivo casi lo lleva al traste. Al menos lo ha dejado en stand-by desde abril de 2015 aproximadamente. No es que hayamos tenido problemas o discusiones políticas entre nosotros, es más bien que no se podían sacar las cosas adelante por falta de ganas, de interés o, simplemente, de tiempo libre. Llegados a un punto, decidimos parar, asumir el parón sin estrés y mirar hacia atrás para decidir hacia dónde queremos y podemos ir.

La crisis política

Como decíamos al principio, la crisis tiene dos dimensiones: la personal y la política. La personal ya la hemos contado (nos hemos ahorrado los detalles escabrosos, qué os creíais); ahora toca la política. Aquí entran en juego dos cuestiones: la evolución política interna del grupo y los acontecimientos externos (la crisis, el 15M, el asalto institucional, etc.).

La evolución teórica de Klinamen ha sido una constante desde su nacimiento. La editorial nació con el reflujo de la ola insurreccionalista(1) acontecida en la península ibérica entre 1996 y 2003, aproximadamente. Una parte de los que acabamos quemados política, personal y represivamente de aquella experiencia empezamos a acercarnos y a interesarnos cada vez más por la autonomía obrera de los 70, especialmente la del Estado español. Algunos de los primeros textos que publicamos, como Incontrolados, La Huelga de Ascón o Historia de 10 años, reflejan ese interés. Con el paso del tiempo, muchos hemos evolucionado a posturas políticas que, en lo teórico, beben más de ciertos marxismos no leninistas, o críticos con el marxismo tradicional estatista, que del anarquismo clásico. Durante varios años, algunos de nosotros estuvimos interesados e implicados en lo que internacionalmente se ha venido denominando «corriente comunizadora». Por supuesto, éramos conscientes de que ese interés era, siendo generosos, minoritario actualmente en la península ibérica. Esto, en parte, refleja las diferentes inercias históricas de los ambientes radicales de cada país, en parte, el lenguaje, entre críptico y denso, que a veces ha adoptado esta corriente y, en parte, la incapacidad o desinterés del movimiento libertario ibérico para leer en otros idiomas. De hecho, sólo Tiqqun/Comité Invisible ha conseguido darse a conocer en la península ibérica, seguramente porque ha sido más y mejor traducido y porque encaja mejor con las características del gueto radical ibérico (porque crípticos y densos son un rato). Al mismo tiempo, siempre fuimos muy críticos con la incapacidad, e incluso desinterés, de dicha corriente por plantearse el omnipresente «¿qué hacer?» en el presente.

Por otro lado, el 15M, con todas sus limitaciones y carencias, nos pareció un acontecimiento fundamental tanto por lo que supuso en su momento (la oportunidad, después de mucho tiempo, de hacer política en un contexto masivo) como, sobre todo, por sus implicaciones para las formas de hacer política que han venido, y que vienen, después. Nosotros pensamos que, lo queramos o no, el 15M y sus equivalentes en otras geografías probablemente supongan la primera aparición histórica de un nuevo ciclo de luchas que evolucionará y se desarrollará en los próximos años. Pone en movimiento a distintos actores políticos –una clase obrera desestructurada, una clase media descalabrada– que, en su interacción, construirán los procesos de lucha posteriores.

Sinceramente, creemos que buena parte del movimiento libertario no supo relacionarse adecuadamente con el 15M y movimientos derivados (la lucha por la vivienda, las diferentes mareas, etc.) cuando surgieron. Algo que, por otro lado, tampoco es que fuese fácil dado lo inesperado de su surgimiento. Sentimos que, salvo excepciones, no se analizó o repensó explícitamente a posteriori (o también puede ser que no compartimos muchos de esos análisis). Pese a algunos cambios interesantes, vimos cómo las inercias de toda la vida –bien ideológicas, bien del gueto político– seguían pesando demasiado. Un asfixiante eterno retorno de lo mismo.

Igual es simplemente que no supimos contactar con los compañeros que mejor entendieron y funcionaron en el 15M, igual fue nuestra incapacidad material de sacar adelante proyectos que en su momento nos parecieron fundamentales(2), o igual es solo que algunos de nosotros nos hacemos «mayores», nos quemamos y vemos todo más negativo (algo de esto hay, sin duda). Fuese como fuese, la crisis política surgió porque cada vez nos veíamos más aislados de un movimiento libertario con el que, si bien compartimos muchas afinidades, tanto personales como políticas, también veíamos que nos separan muchas otras. Por decirlo de alguna manera, no acabamos de encontrar nuestro lugar en dicho movimiento, pero tampoco estábamos cómodos fuera de él, en otros espacios existentes. Esta tierra de nadie, en ocasiones, resulta frustrante, tanto a nivel personal como político.

Nos gustaría dejar claro que esto no es una queja dirigista, un pataleo porque desde otros ámbitos libertarios no nos sigan en nuestras apuestas o intereses. Somos conscientes de que nos hemos equivocado muchas veces. Es más, somos conscientes de que, en ocasiones, hemos sido tozudos política y personalmente, especialmente en las primeras etapas. Suponemos que le habrá pasado y le pasará a todo aquel que abrace la militancia política con pasión.

Colectivamente, surgieron una serie de problemáticas teóricas que deberían tratarse como movimiento, pero que, seguro, nosotros sí necesitábamos abordar como colectivo. Algunas de ellas encajaban con los intereses que percibimos en el movimiento libertario, pero otras pensamos que encajaban bastante menos, porque suponen reubicarse en el contexto, bascular para coger impulso. Pero claro, la política no puede ser un soliloquio. Debe suponer encuentro, interacción y sinergia.

El salto adelante… y la consiguiente caída

Estas reflexiones motivaron que llegasemos a la conclusión de rehacer completamente el proyecto. En un momento dado, y puesto que gran parte de los problemas parecen derivarse de las complicaciones asociadas al trabajo militante, nos planteamos dar un paso adelante e intentar convertirnos, paulatinamente, en una editorial basada en el trabajo remunerado. Pero no vimos claro cambiar unos problemas por otros (teniendo que renunciar, además, a una de la «esencias» del proyecto). Por otro lado, algunos de nosotros no tenemos ninguna intención de dedicarnos profesionalmente al tema. Tenemos otros curros u otras carreras-intenciones profesionales que nos gustaría desarrollar. Finalmente, no tenemos claro que, dada la línea política que queríamos llevar, fuese a ser un proyecto económicamente viable y no veíamos el tener que dedicar gran cantidad del tiempo a desarrollar proyectos secundarios (o que no son nuestro interés principal) para hacer un proyecto económicamente viable con el que sacar los materiales que realmente nos interesan.

Al final nuestra conclusión fue que el problema no es tanto el trabajo militante en sí como no saber ajustarlo a los objetivos y capacidades reales de un colectivo. Si un colectivo (o empresa) que funcione de forma cooperativa o remunerada se marca objetivos irreales, quiebra. Lo mismo pasa en el otro caso, sólo que la quiebra es diferente (en principio no suele dejar deudas económicas). Así, puesto que no veíamos lo de intentar convertirnos en cooperativa o empresa social, lo que decidimos fue intentar reajustar política y materialmente el proyecto a nuestras capacidades e intereses personales.

El plan era, esencialmente, recuperar una actividad más de colectivo o grupo político que de editorial. Apostar claramente por retomar y reforzar el debate político en el seno del grupo y por tratar de volcar el proceso y el resultado de esos debates al exterior bajo formatos mucho más flexibles que el libro: tuits, textos cortos, debates públicos, jornadas, textos largos, libretos y sí, de vez en cuando, libros en los que tomaríamos una parte más activa en la edición y los prólogos. La idea era un poco cambiar todo para que todo siguiera igual, a ver si por una vez este gatopardismo nos favorecía en vez de jodernos.

Dos años después vemos con bastante tristeza que no fuimos capaces de llevarlo a cabo. Fuimos incapaces de romper con la dinámica en la habíamos caído debido a los problemas materiales, personales y técnicos comentados antes. Ni siquiera la entrada de gente nueva y con ganas, y con las que nos sentíamos muy afines, en el último año y pico fue suficiente para romper dicha dinámica. En los documentos que debatimos durante este proceso habíamos escrito esto:

«Si esto es el clásico salto adelante forzado para intentar salir de una crisis, (los que vivimos el final de otros proyectos, como por ejemplo el Ruptura, sabemos de qué estamos hablando) es algo que sólo se verá con el tiempo. Esperemos que no, que ya llevamos unos cuantos años y nos gustaría seguir unos cuantos más.»

Ahora está claro que al final un poco salto adelante sí que era. Lo ponemos no para autofustigarnos, sino porque puesto que hemos caído en esto varias veces anteriormente en otros proyectos y hemos visto cosas similares en gente cercana, creemos que igual sería interesante comentarlo para que se valore colectivamente.

Antes de acabar nos gustaría disculparnos con toda la gente (traductores, colectivos, compradores, etc) a las que hemos fallado de una forma u otra, estos últimos meses. Nos habría gustado finiquitar el proyecto de forma más ordenada y sin dejar a tanta gente tirada, pero la verdad es que no hemos sido capaces. Una vez que eres consciente de que un proyecto está muerto, arrastrarlo solo por compromisos se hace demasiado cuesta arriba. Además de disculparnos, creemos que es necesario contarlo para que la gente aprenda de esta experiencia. Es increíble la rapidez con la que se puede venir abajo colectiva e individualmente un proyecto cuando se hace evidente a los ojos de todos que es imposible continuar con él.

En lo personal diremos que a algunos de nosotros nos ha costado mucho tiempo digerir que Klinamen se acababa. Para algunos han sido 15 años, para otros, 10, para otros 5, pero todos estamos de acuerdo en que ha sido un proyecto crucial en nuestra experiencia vital y militante. No hace falta extendernos aquí en la pena, el agobio y la frustración que el cierre de este proyecto ha conllevado.

Una despedida

“Ya sé que resulta poco habitual hablar en esos términos, pero incluso en las sociedades más uniformes cabe un espacio de deriva, ese estimulante clinamen por el que Marx defendía a Epicuro frente a Demócrito” Rafael Chirbes, Por cuenta propia.

Klinamen empezó como una forma de buscar nuevas formas de financiación diferentes de fiestas y conciertos. Durante estos años hemos ahorrado unos dinerillos, tampoco mucho, que la mayoría lo reinvertíamos en libros y en financiar todos los proyectos que hemos podido, pero sí nos gustaría dejar claro que donaremos los fondos que nos queden a proyectos afines.

Algunos nos han preguntado si el proyecto continúa bajo otra forma. La respuesta es no. Klinamen se acaba. Es de agradecer que los que hemos llegado hasta aquí acabamos el colectivo sin malos rollos ni problemas personales (de hecho, todo lo contrario), algo que no suele ser muy habitual dentro del movimiento libertario. Pero es cierto que cada uno vamos a seguir, en principio, nuestros caminos políticos de forma independiente.

Nos gustaría acabar esta reflexión agradeciendo y recordando a todos aquellos que de una forma u otra han sido parte de Klinamen. Bien militando en el colectivo, bien colaborando con traducciones, aportando ideas, distribuyendo nuestros libros o simplemente leyéndolos. Para nosotros ha sido un tremendo orgullo y un placer formar parte de este proyecto. No hemos cumplido los objetivos que nos planteamos al principio (abolir el Estado y el Capital se dice más faćil de lo que se hace, jajaja), pero nos queda la sensación de que algo hemos contribuido a desviar lo establecido. Un poquito, por lo menos.

Un fuerte abrazo a todos y a todas,

Salud y fuerza.

 

 

 

(1) La epidemia de rabia (1996-2007), un texto publicado por la revista Resquicios que firman Los tigres de Sutullena, analiza en profundidad aquel ciclo político.

(2) A finales de 2011, poco después del 15M, algunos que estábamos en Klinamen y otros compas del Todo por Hacer intentamos sacar adelante una Red de Solidaridad siguiendo el modelo de la Red de Solidaridad de Seattle de la que habíamos publicado un libro. Preparamos un memorándum, hicimos unas cuantas presentaciones y estuvimos algunos meses tratando el tema. Una mezcla de nuestras limitaciones, nuestra situación personal, el queme o el desinterés percibido en el medio radical al que nos dirigimos hizo que el proyecto quedase en nada. Más o menos por entonces surgieron experiencias como la Red de Solidaridad Popular o la Oficina Precaria que, desde otros ambientes y también en otro sentido, podrían considerarse similares. La verdad es que esta incapacidad propia y ajena acabó por quemar bastante a algunos de los integrantes de Klinamen.

PARA ACABAR CON EL TRABAJO

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LA EDITORIAL “NI TIEMPO, NI GANAS” SE ESTRENA CON LA EDICION-RECUPERACION NO MERCANTIL DE ESTE TEXTO ANTICAPITALISTA DE FINALES DE LOS 70.

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